El hijo que mató al padre a martillazos en Traiguén es condenado a muerte

Hacia mediados del siglo XIX y principios del XX existió en Chile la llamada "Lira Popular" nombre genérico con el cual se conoce a las grandes hojas sueltas impresas con poesía en "décimas" realizadas por los poetas populares, quienes, a través de versos, daban a conocer temas vinculados con asuntos sociales y políticos de Chile y el mundo, entre ellos destacan los hechos policiales, como crímenes, asaltos y fusilamientos. Estos se vendían en lugares públicos.
En el 2007 se descubrió este escrito que trata de un hijo que mató al padre a martillazos en Traiguén y que es condenado a muerte, que de acuerdo a la datación correspondería a los primeros cinco años de la fundación de Traiguén, siendo su creador el poeta popular Adolfo Reyes. La transcripción del original disponible en el Archivo Nacional, señala: 
El perverso criminal
Que a su padre asesinó
A muerte lo sentenció
Mui lijero el tribunal

Primero les contaré
Como el suceso ocurrió
I del modo que efectuó
El crimen que horrible fue
Todos los datos daré
De una manera formal
El victimario fatal
En medio de sus porfías
Mató al autor de sus días
El perverso criminal

De tierna edad un chiquillo
El vil asesino era
Furioso cual una fiera
Le pegó con un martillo
U yendo por un portillo
De una pared  que hallo
Prontamente una patrulla
Porque supo con gran bulla
Que a su padre asecinó.

Al poco andar lo pillaron
En el cuartel lo tuvieron
Dos anillos le pusieron
I presto lo sumariaron
Alli lo incomunicaron
Cuando el juicio terminó
El sumario el juez pasó
Al mismo tiempo a la vez
I al poco tiempo después
A muerte lo sentenciaron.

Tendrá que ser fusilado
Es la opinión de la jente
Como infame delincuente
Debe ser castigado
Los diarios han publicado
El crímen cruel y brutal
Indignación Jeneral
Tal delito ha producido
I esta sentencia ha espedido
Mui lijero el tribunal.

Por fin, esta ejecución
En dicho pueblo será
Para él piedad no habrá
Sin conseguir el perdón
En la mayor aflicción
Se encuentra en un calabozo
Esta contrito i penoso
En un silencio profundo
Es su fin tan horroroso.

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